
En Santiago Sabina encandiló al público que se dio cita al Arena, lo envolvió en su magia, y dispuso de él a su antojo.
Acompañado de su excelente banda de "casi ancianos" (salvo la corista y el saxo), en una etapa existancial de adultez madura a la que ya el propio Sabina pertence, la concurrencia coreó la mayoría de los temas interpretados, y, evidentemente, la noche fue de gozo, de catarsis, de celebración hasta la saciedad.
Acompañado de su excelente banda de "casi ancianos" (salvo la corista y el saxo), en una etapa existancial de adultez madura a la que ya el propio Sabina pertence, la concurrencia coreó la mayoría de los temas interpretados, y, evidentemente, la noche fue de gozo, de catarsis, de celebración hasta la saciedad.
El cantautor español sabe que el tiempo corre y que la vida (ya son más de 6) lo ha colocado en un tramo exige ciertos niveles de cordura, de prudencia. Es por ello que le advierte a su público, aunque a manera de "bufeo": "Yo antes era un cantante de protesta; ahora soy un cantante de próstata".




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