01 octubre 2009

Oscar Quezada, un tío frustrado!



Fueron nueve meses de expectativas constantes. Mi hermana estaba tan contenta con su barriga, que apenas tenía tiempo para pensar en pormenores.

Ni siquiera el sexo quería saber, aunque para nadie es un secreto que le encantan los varoncitos. Sus chequeos médicos eran puntuales, y eso la hacía mucho más feliz todavía, pues constituía un momento adicional para disfrutar de aquel embarazo que no dejaba de crecer y darle carpetas, a ella, a su esposo, a sus dos hijos y a los vecinos, que a veces tenían que ayudarla hasta a pararse de una silla, por lo panzuda que su puso en la postrimería de su emocionante (y desesperante) estado de gestación.

Sus dos primeros muchachos, uno de ocho años, y una niña preciosa de tres, los parió a fuerza de pujanzas en la Maternidad La Altagracia. Pero se le antojó alumbrar el tercero en el hospital de Villa Mella. Allí comenzó su pesadilla.

CONTINUARA.......

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