
Un total de 372 personas han perdido la vida y casi tres millones de personas están afectadas tras el paso del tifón "Ketsana" por Camboya, Filipinas y Vietnam, donde ha dejado un tremendo reguero de destrucción. Fuentes oficiales vietnamitas informaron hoy de 85 fallecidos en la región central, donde las provincias más devastadas son Kon Tum y Quang Ngai.
Decenas de miles de residentes huyeron de aldeas y ciudades totalmente sumergidas y un panorama desolador de árboles caídos, tejados volados y calles y casas inundadas en aldeas convertidas en piscinas gigantes y sin electricidad ni teléfono.

Al menos 73 personas murieron con las lluvias torrenciales que causaron las peores inundaciones en cuatro décadas. El Gobierno ha declarado el estado de catástrofe en la capital y otras 25 provincias arrasadas por el temporal.
El desastre pudo ser todavía mayor si hace dos días el Gobierno de Hanoi no hubiera ordenado evacuar a unos 350.000 residentes de las zonas amenazadas.
Los aguaceros, tormentas tropicales y tifones son endémicos en el Sudeste Asiático durante la estación lluviosa y cada año provocan cientos de muertos, pero la cantidad y potencia de los últimos temporales que han azotado en los últimos tiempos la región son fruto, según muchos expertos, de los perversos efectos del cambio climático.




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